?

Log in

 
 
14 September 2009 @ 01:52 am
Como tenía que ser. [beauxbatons rpg] [drabble independiente]  
Título: Como tenía que ser.
Fandom: Beauxbatons RPG.
Personajes: Tiana Brennan/Lucas Bouchard
Rating: PG
N/A: Esto sería en un futuro lejano, de años por delante, y me apetecía escribirlo después de medio rolearlo por medios que no son foros pero que molan igual. Veamos: Lucas Bouchard pertenece a eugeart y Denisse, la otra personaja que se menciona además de Thomas, Adeline y Claire (que son míos), pertenece a thaly_black.
Palabras: 2583


Al entrar al apartamento lo primero que hizo fue quitarse los zapatos. Estaba tan cansada que casi le parecía que hubiera recorrido París entero a pie, y eso que apenas había caminado. Pero últimamente estaba cansada, y se encontraba mal, y las sospechas de lo que le pasaba eran un dolor de cabeza constante.

Porque estaba muy asustada.

Había pasado casi todo el día en casa de su hermano, con la pequeña Claire. Su sobrina era la cosa más adorable que recordaba haber visto nunca, así que no le había importado en absoluto que Thomas la llamara para que se quedara con ella hasta aquella tarde porque su chica y él tenían cosas que hacer.

Aunque ella sabía que esas cosas que hacer eran básicamente tener un día libre, juntos.

Claire y ella habían jugado, habían comido tanto comida sana como algunas chucherías que ella misma se había encargado de comprar y por último Claire se había quedado dormida sobre ella, momento en el que Tiana había empezado a pensar mientras acariciaba suavemente el pelo castaño de la niña.

Tenía un retraso. Un retraso de una semana. Al principio, había pensado que sería una tontería. Algo sin importancia, le vendría en unos días y todo estaría bien. Ella solía tomarse su pastilla a diario, era casi imposible que hubiera fallado algo. Claro que luego había recordado que la última vez que se le habían acabado las pastillas había pasado un par de días sin tomar nada.

Era idiota, una idiota irresponsable.

Thomas la había sacado de sus pensamientos cuando él y Adeline habían llegado. Thomas le había agradecido que se quedara con Claire, después ellos tres habían estado hablando un poco y por último ella se había ido con la excusa de que Lucas debía estar esperándola en casa. En realidad, el verdadero motivo era que quería comprar algo antes de volver a casa.

Ese algo que tenía en la mano en aquel momento.

Intentó no pensar en el nudo en la garganta que tenía desde que se había dado cuenta de que Lucas no estaba en casa. Estaba sola, y en aquel momento necesitaba urgentemente un abrazo y que alguien le dijera que todo iba a ir bien. Porque había seguido las instrucciones, y lo único que podía hacer ya era esperar a que se dibujaran las rayitas que fueran necesarias.

Una y todo iría bien. Dos y estaría totalmente perdida.

Sentada en el sofá, mirando fijamente el aparato, que se encontraba sobre el prospecto extendido sobre la mesa, sentía que el tiempo pasaba muy lentamente. Podría haberlo hecho por el método mágico, un hechizo y todo habría sido rápido. Pero algo en ella quería hacer tiempo, como esperando a que Lucas apareciera. Porque seguro que con él a su lado no tendría tanto miedo de saber la respuesta.

Pensó en llamar a Denisse. Su amiga seguro que sabría qué decirle, incluso podría ir hasta allí y acompañarla, distrayéndola mientras pasaba el tiempo que tenía que esperar. Luego lo descartó, no quería preocuparla inútilmente y además seguro que estaba ocupada. Además, no quedaba tanto tiempo. Seguro que se estaba asustando más de lo que en realidad debía.

Entonces, miró el reloj, y al darse cuenta de que ya había pasado el tiempo cogió el aparato casi tan rápido que estuvo a punto de caérsele de las manos. Una rayita empezó a clarear. Una pequeña sonrisa quiso asomarse a sus labios, pensando que era la respuesta definitiva.

Hasta que la segunda rayita también apareció.

Automáticamente miró hacia abajo, hacia su tripa. ¿Cómo era posible? No, esa pregunta era una idiotez. Claro que sabía cómo había ocurrido aquello, lo sabía demasiado bien. Pero es que no había ningún cambio, no notaba nada. Simplemente sabía que algo estaba ahí, creciendo lentamente.

Tragó saliva, cerró los ojos y respiró hondo. Vale, no iba a ser para tanto. Llevaba años con Lucas, se querían, ambos tenía buenos trabajos, aquel apartamento era grande. Todo iba a salir bien. Si, en el fondo aquello tenía que ser una buena noticia. Ese tipo de cosas siempre eran buenas noticias. Tenían que serlo.

Se levantó del sofá, recogió el prospecto, la cajita y con al aparato en la mano entró a la cocina para tirarlo todo a la basura. ¿Para qué necesitaba tenerlo allí encima de adorno? Sólo servía para lo que ella lo había utilizado, así que prefería deshacerse de ello antes de que empezara a ser un motivo más para sentirse de aquella forma.

Escuchó la puerta cerrarse. Lucas había llegado.

Sintiendo los pies descalzos fríos contra el suelo caminó lentamente hacia el salón, con los brazos cruzados, tratando de sonreír como si no pasara nada. Lucas le devolvió la sonrisa y se acercó a ella para besarla suavemente como saludo. Tiana supuso que fue su poca colaboración en el beso lo que consiguió que Lucas la mirara algo confundido.

-Nena, ¿pasa algo? ¿Te encuentras bien? ¿Todo bien con tu hermano y eso?

Tiana asintió, dándole respuesta afirmativa a las tres preguntas. Porque si, pasaba algo. Pero no dijo nada mientras descruzaba los brazos y se abrazaba a él, fuerte, sintiendo cómo él respondía a su abrazo. Se separó de Lucas y entrelazó una de sus manos con una de las del chico para llevarlo con ella hasta el sofá. Le obligó a sentarse y, en vez de sentarse abrazada a él como solía hacer, se sentó en la otra punta, con las piernas cruzadas sobre el sofá estilo indio.

-Lucas, tengo que hablar contigo sobre algo.

Casi pudo ver el miedo asomarse en los ojos de Lucas. Estiró su mano, buscando de nuevo la del chico, y de nuevo la entrelazó con la suya. Apretó suavemente, como queriendo decirle que no era nada malo.

-No me asustes, ¿qué pasa?
-Yo…no me lo esperaba tampoco, ¿vale? Fue un despiste o algo así. No quería decirte nada para no preocuparte, pero ahora que está confirmado no puedo ocultártelo. Debes saberlo, esto es cosa de los dos. Pero es algo bueno, ¿verdad? Tiene que serlo, porque…
-Ann, por favor.

La voz de Lucas ya casi era una súplica, mientras que la suya ya casi era tan débil que no se escuchaba. Tenía miedo de decirlo en voz alta, y parecía que el nudo de la garganta se hacía más grande a medida que se acercaba el momento. Cerró los ojos, cogió aire, reunió fuerzas.

-Lucas, estoy embarazada.-murmuró.

Ahora tenía que ser cuando Lucas la abrazaba y le decía que todo iba a salir bien, que era una buena noticia. Tenía que serlo. Pero no estaba pasando nada. Ni siquiera un mínimo gesto, el simple hecho de apretarle la mano le hubiera bastado. Pero Lucas seguía quieto. Total y desesperantemente quieto.

-¿No vas a decir nada?

Se le llenaron los ojos de lágrimas. No, no tenía que ser así. Tendría que estar llorando de felicidad entre los brazos de su chico, en vez de conteniendo las lágrimas mientras él se levantaba sin decir nada, soltando su mano, dejándola sola.

-Lucas, por favor…-sollozó.
-Lo siento.

¿Lo siento? ¿Eso era todo lo que tenía que decir? ¿Que lo sentía?

Las lágrimas empezaron a caer justo cuando escuchó la puerta volver a cerrarse. Se dejó resbalar con la espalda pegada al respaldo del sofá, mientras se abrazaba si misma a la altura de la tripa. Lloraba muy fuerte, y aquellos temblores, casi convulsiones, la hacían sentir como si hubiera vuelto hacia atrás en el tiempo. Porque no era ni remotamente lo mismo, pero a la vez sí lo era. Porque de nuevo el chico al que quería le había hecho daño.

Pero aquella vez dolía un poco más. Porque aquella vez no sólo lo quería. Aquella vez no sólo se trataba de ella.

Estaba oscureciendo. Lucas seguía sin aparecer. Ni siquiera sabía cuánto tiempo llevaba allí tumbada, pero sabía que las lágrimas seguían cayendo, y que las primeras ya se habían secado. A pesar de que no tenía ganas de moverse, se estaba quedando dormida allí tumbada, así que se levantó como pudo.

Todavía descalza, caminó por el apartamento, abrazada a si misma, hasta llegar a la habitación. Sabía que allí las cosas serían peores, porque allí olería a Lucas. Pero no podía quedarse dormida en el sofá, simplemente porque ahí era donde había pasado todo.

Se tiró a la cama, tumbándose primero boca abajo. Así estaba incómoda y no podía respirar bien, así que se colocó boca arriba. Boca arriba sentía como si la tripa se le hundiera hacia abajo, y entonces sólo podía pensar en cómo sería esa sensación en unos meses, consiguiendo como consecuencia que las lágrimas empezaran a caer un poco más fuerte, a pesar de que en teoría ya se hubieran suavizado. Decidió que de lado era como mejor estaría.

Miraba fijamente la puerta de la habitación, algo que quedaba justo en el centro de su campo de visión desde su posición. Estaba medio encogida hacia si misma, con los brazos abrazando la almohada, que ya estaba algo húmeda por sus lágrimas. A aquellas alturas la habitación ya estaba prácticamente a oscuras, la única luz que había era la poca luz que emitía la luna y que entraba por la ventana.

¿Dónde se había metido Lucas?

En el fondo, lo único que quería era que él volviera. Escucharle decir algo más que un lo siento. Además, ¿qué significaba ese lo siento? Porque tenía mucho miedo de que eso significara que lo sentía, pero que lo tendría sola, porque él no iba a seguir adelante con eso. Mucho, muchísimo miedo. Más miedo del que pensaba que podría tener nunca. Ese tipo de miedo que la paralizaba, que no le permitía pensar con claridad más allá de lo que estaba pensando en aquel momento.

El sonido de la puerta, ese sonido que ya había escuchado tres veces en tan poco tiempo, la despertó. Se había quedado dormida esperando que Lucas volviera, pero ahí estaba de nuevo. Parecía que estaba amaneciendo, porque había un poco de luz en la habitación, pero no demasiada. Lucas había pasado toda la noche fuera.

Escuchó sus pasos resonar por el pasillo, acercándose a la habitación. En cuando vio su sombra asomarse por la puerta se giró en la cama. No quería que la viera con los ojos tan rojos como los tenía, hinchados. Aunque una parte de ella quería, con una necesidad desesperante, abrazarlo, había otra que se negaba a mirarlo siquiera. Aquella noche había sido una de las peores de su vida.

-Ann…

La voz de Lucas le llegó prácticamente desde al lado. Notó el colchón hundirse tras ella, seguramente porque él estaba subiéndose. Se encogió un poco más sobre si misma. Cerró los ojos con fuerza.

-Ann, por favor, mírame.

Tiana negó con la cabeza, todavía con los ojos cerrados. Puede que fuera un comportamiento infantil, algo que no debería de hacer. Pero no quería mirarlo, quería que él le pidiera perdón. Quería que le dijera qué significaba ese lo siento. Pero, sobretodo, quería que la abrazase muy fuerte.

-Lo siento, de verdad. Mucho. Entré en pánico, no sabía qué hacer y necesitaba pensar. No quería, sabes que nunca querría hacer daño. Antes que hacerte daño preferiría que me pasara algo a mí.
-¿Entonces por qué me dejaste sola cuando más te necesitaba?

No había abierto los ojos, pero las palabras le habían salido solas. Sabía que eso era como un golpe bajo para Lucas, pero no había podido evitarlo. Era la pregunta que más le había rondado la cabeza, necesitaba decirla en voz alta.

-Tenía miedo.-admitió Lucas.
-¿Y yo no? ¿Yo no tenía miedo, Lucas? Estaba aterrada. Lo estoy, de hecho. Me entero de que estoy embarazada, se lo digo a mi novio y él sale corriendo a quién sabe dónde porque tenía miedo.-la voz se le iba quebrando poco a poco, y las lágrimas volvían a sus ojos, cerrados todavía.-Pero el miedo que he pasado yo esta noche, sin saber si ibas a volver, sin saber qué iba a pasar con…-se llevó una de las manos a la tripa casi inconscientemente-…con esto, conmigo, con lo que sea que tenga ahora mismo dentro… ¿ese miedo no cuenta?
-Joder…

Entonces, se vió entre los brazos de Lucas, que estiraron de ella para girarla y acunarla contra su pecho mientras lloraba. Se abrazó muy fuerte a él, como si de ello dependiera su vida. Bueno, su vida y la vida que estaba creciendo.

-Lo siento. Te quiero, nena. Te amo. No voy a dejarte sola, te lo juro. Esta noche ha sido horrible. Primero tuve miedo por lo que tú me dijiste. Yo…no podía hacerme a la idea de tener un bebé. Nunca, nunca lo habría imaginado. Estaba tan asustado por eso que ni siquiera me di cuenta del daño que te estaba haciendo al irme. Pero te amo, y eso está por encima del miedo que pueda tener.
-Entonces… ¿vas a estar a mi lado?-medio sollozó Tiana.
-Si, Ann. Jamás, jamás dudes de que voy a estar a tu lado. A vuestro lado. Y para demostrártelo…

De repente, Lucas se medio incorporó, con Tiana todavía abrazándolo. Pasó uno de sus brazos por sus piernas, levantándola de la cama y pegándola más a su cuerpo. Tiana rodeó su cuello para no caerse mientras él se ponía en pie en el suelo, con ella en brazos, mirándolo confundida. Salieron de su habitación y la llevó hasta justo antes de entrar al salón, donde la bajó al suelo.

-Lucas, ¿qué pasa?-preguntó Tiana, cuando él le tapó los ojos con las manos.
-Confía en mí. Quiero demostrarte que esto va a salir bien.

Se dejó guiar hasta quedar en lo que supuso sería el centro de salón, más o menos. Una de las manos de Lucas dejó libre uno de sus ojos para rodear su cintura, justo un segundo antes de que la otra la siguiera y sus ojos se abrieran cuando Lucas se pegaba totalmente a su espalda, en aquel abrazo.

Su risa casi sonó mejor de lo que esperaba después de tantas lágrimas.

Porque delante suya había un skate de la mitad del tamaño normal. Un skate pequeñito, como hecho a medida de…de niño. O de niña. Pero lo importante no era el skate. Lo importante era lo que el skate representaba.

-Lo vi en una tienda a las tantas de la madrugaba mientras caminaba. Estuve esperando toda la noche en la puerta a que abrieran hoy para…

Lucas se vio cortado por el beso de Tiana. Sus mejillas se mojaron por las lágrimas de ella. Pero eran lágrimas buenas, lágrimas de felicidad. Era un beso que significaba que todo iba bien, que había entendido el mensaje.

-Así era como tenía que ser, ¿me oyes? –dijo Tiana, de puntillas, sujetando la cara del chico con ambas manos para poder apoyar su frente en la de él.- Tenías que haberme abrazado desde el principio. Haberme dicho que todo iba a salir bien. Pero ya no importa, porque me estás abrazando, y yo sé todo va a salir bien. Lo sé porque tú estás aquí.

La risa de Lucas se unió a la suya justo antes de volver a besarla. Porque estaban juntos, los dos. Los dos que en unos meses serían tres. Y todo sería un caos, y ninguno de los dos sabría qué hacer, pero a ninguno de los dos parecía importarle mientras se abrazaban y se decían te quieros. A ninguno de los dos le importaba lo más mínimo.

Porque así era como tenía que ser.
 
 
Current Mood: complacentcomplacent
 
 
 
elvendork, gatita negra, rosa sin espinas, mechero: KittenHugthaly_black on September 14th, 2009 12:21 am (UTC)
Hey you bitches, nos habéis hecho llorar. Pero no hay problema, os queremos igual. Porque sois Pececito y Tianuchi y con eso nos basta para quereros :3

Aisssss... por dónde empezar. Mmmmmm. Me ha encantado, aunque tuviese a media tropa queriendo tirarse a abrazar a Tiana. Dis dice que Luke se merece una patada en las pelotas, de estas preventivas, sólo para que no vuelva a hacerlo. Pero dice que le sigue cayendo bien. Y se pide madrina, porque ella lo vale. Phon tose significativamente, lo que viene significando que quiere ser el padrino.

Hum... me ha encantado la forma en que plasmas lo que siente Ti. El miedo que tiene y todo eso (has hecho que Ely llorase como una pava con esa parte u.u). Me ha parecido súper realista y eso (pese a la chapa que te di con las pastis xD)

Y no sé qué más decirte. Me ha encantado, jolines. Y no sólo a mí, si no también a ellos :3

Te quiero (les quieren)

<3