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28 August 2009 @ 08:23 pm
Si algo puede fallar, fallará [beauxbatons rpg] [tabla leyes de murphy, 30vicios] [3/30]  
Título: Si algo puede fallar, fallará.
Fandom: Beauxbatons RPG
Personajes: Juliette Lefevre
Rating: G
N/A: Mi niña está triste en este drabble, y me da ganas de achucharla mucho, pero no puedo, ya sabéis, por el tema de que no es real. Porque si lo fuera, os digo yo que la estrujaba mucho.
Palabras: 945 [deka: 587]
Tabla | Propmt: #003. Si algo puede fallar, fallará.


Se apareció en su habitación. Se sentía peor que mal. Estaba temblando, y casi se ahogaba con su propio llanto. Lo peor de todo era que no entendía por qué le afectaba tanto aquello. Miró a su alrededor, o al menos lo intentó entre las lágrimas. La cama hecha, sobre el sofá algo de ropa. La sensación de que el corazón le latía más deprisa de lo que era humanamente posible.

Se acercó al escritorio y abrió la carpeta que había sobre él. Dentro, su bloc de dibujo. Lo abrió, pasando las hojas todo lo rápido que podía hasta llegar a la que buscaba. El boceto. Lo arrancó, tal vez con demasiada fuera, ya que la hoja se rasgó y la mitad del dibujo quedó enganchado a las anillas del bloc. Hizo una bola de papel en su mano para poder agarrar de nuevo la hoja, y estirar otra vez. La segunda fue la definitiva, y la hoja desapareció del bloc para quedar arrugada en su mano.

Casi sin darse cuenta se vió sentada en el suelo, apoyando su espalda en el borde de su cama, mientras estiraba los dos trozos de papel sobre el suelo. Estaban arrugados, y empezaban a mojarse gracias a las lágrimas que inútilmente había tratado de controlar. Los colocó de forma que quedaran encajados, volviendo a formar el boceto que ella había dibujado.

Adrièn Fronsac.

No podía ser normal que doliera tanto. Nunca le había dolido de aquella manera, por nadie. Tal vez el dolor sólo era por sentirse utilizada. Tampoco nunca se había sentido utilizada de aquella forma. Porque había confiado en él, y su confianza se había ido tan rápido como seguramente habría desaparecido la ropa de la tía que se había tirado él.

Ella misma se había mentalizado de que aquello podía pasar en un principio. Se había convencido a si misma de que no podría llegar a nada con él. Pero en realidad todo había sido una mentira muy grande hacia ella misma. En el fondo, muy en el fondo, quería que pasara algo. Le gustaba pensar que ella conseguiría que Adrièn Fronsac se fijara de verdad en alguien.

Alguien como ella.

Ilusa. Inocente, ilusa y crédula. Eran los tres adjetivos que rondaban su cabeza, y los tres iban dirigidos a si misma. ¿En qué estaba pensando? Todo habría sido más fácil si él hubiera ido a las claras desde el principio. Si no le hubiera dejado ir a su ritmo. Hubiera preferido mil veces que él se le hubiera lanzado de golpe, como cuando estaba en Beauxbatons. Ella se habría limitado a rechazarlo, habría estado indignada durante el resto del día y a la mañana siguiente se habría olvidado de su existencia.

Pero no, Adrièn tenía que darle esperanzas.

Porque cuando se habían besado por primera vez él había dejado que ella marcara el ritmo. Casi sin quererlo, se rozó los labios con la yema de los dedos. Estaban mojados por las lágrimas que seguían si dejar de caer. Sólo ella misma sabía cómo necesitaba un beso suyo en esos momentos. Se habían convertido en algo parecido a una droga, y de repente se había dado cuenta de que no podría volver a tenerlos.

Se abrazó a si misma, estirando la cabeza hacia atrás y apoyándola en el borde de su cama. Cerró los ojos de nuevo, tratando de calmarse. Pero no podía evitar que su cabeza le mostrara imágenes que en aquel momento sólo le hacían daño. Porque en todas y cada una de las imágenes que tenía en aquel momento en mente salía él.

Adrièn sonriéndole, con aquella sonrisa que la hacía sentirse incómoda y que a la vez le aceleraba un poco el corazón. Adrièn rodeando su cintura con su brazo, haciéndola sentir más protegida. Adrièn besándola suavemente, con aquellos besos que le habían creado adicción.

Adrièn Fronsac, en definitiva.

Volvió a abrir los ojos, tratando de alejar todo aquello de su mente. Sabía que era imposible. Al levantar de nuevo la cabeza miró hacia abajo. El boceto seguí allí tirado, roto en dos trozos. Pero necesitaba deshacerse de él, urgentemente.

Se soltó de su propio intento de abrazo y agarró uno de los dos trozos del dibujo. Primero rompió una esquina, como tanteando la hoja, sopesando las opciones de lo que podía hacer. Después empezó a romper por la mitad el trozo. Y esas dos mitades en otras dos mitades. Luego, en otras dos. Y cuando ese trozo sólo fue un montón de pequeños papelitos esparcidos por el suelo de la habitación, entre sus piernas, repitió la misma operación con el otro trozo.

Miró durante unos segundos aquellos pequeños trocitos. Sería imposible rehacer el dibujo aunque quisiera, porque había demasiados trozos como para encajarlos. Así estaba mejor. No podría soportar verlo cada vez que abriera el bloc. Encontrarlo y tener que recordarlo todo. El momento en el que lo había dibujado, la situación, su olor impregnando la única prenda de ropa que llevaba.

Se le encogió el corazón un poco más.

Pasándose las manos por la cara se limpió un poco las lágrimas que ya se habían medio secado sobre su piel, mientras sentía cómo las suyas empezaban a volverse cada vez más relajadas. Se levantó del suelo, subió a la cama y gateó sobre ella hasta dejarse caer. Estiró los brazos y se abrazó a la almohada, mientras cerraba los ojos. Necesitaba dormir, descansar. Tal vez, con un poco de suerte, cuando despertara el tiempo habría vuelto atrás, y estaría entre los brazos de Adrièn después de haber pasado una noche perfecta. Pero no iba a ser así.

Porque si algo podía fallar, iba a fallar. Como ya había fallado.
 
 
Current Mood: sadsad
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